9 dic. 2014

Cicerón: el espía turco al servicio del Tercer Reich



Sus datos son los siguientes: Elyesa Bazna, nacido en 1904 en Pristina (actual capital de Kosovo, que entonces formaba parte del Imperio Otomano); religión musulmana; nacionalidad turca; viudo con 4 hijos; de profesión kavass, una situación media entre mayordomo y criado. Pero el nombre por el que ha pasado a la historia es Cicerón, que le fue impuesto por los servicios secretos alemanes (al parecer por el mismo Ribbentrop) “por la elocuencia de sus informaciones”.
Cicerón fue uno de los espías más importantes de la Segunda Guerra Mundial. Fue también un espía diferente, pues no era un profesional como sucedía a casi todos sus colegas, no había seguido nunca cursos de adiestramiento, no estaba impulsado por motivos ideológicos, y tenía un solo objetivo: el dinero.
Por consiguiente se puede afirmar que si Cicerón, en vez de ser el kavass del embajador británico en Ankara hubiera sido el kavass del embajador alemán, habría ido a vender a los ingleses sus informaciones. Pero Cicerón era, en octubre del 1943, el criado de Sir Hugh Knatchbull-Hugessen, representante de su majestad británica cerca el gobierno turco, y por eso el único adquiriente de su “mercancía” no podía ser otro que el representante del Tercer Reich, barón Franz Von Papen.
La “Operación Cicerón” (una operación que si los alemanes hubieran sido más perspicaces habría podido modificar el curso de la guerra) comenzó el 26 de octubre de 1943, cuando de la embajada alemana de Ankara salió para Berlín el siguiente telegrama en clave: “El criado del embajador británico se ha ofrecido a procurarnos fotografías de documentos originales secretísimos. Por la primera entrega, el 30 de octubre, pide 20.000 libras esterlinas en billetes de poco valor, y a continuación 15.000 libras esterlinas por cada rollo de película de 52 fotogramas”.
La petición de Cicerón era bastante exigente, pero se daba el caso de que en ese momento las cajas de lo servicios secretos alemanes estaban abarrotadas de libras esterlinas, falsas naturalmente, que los alemanes habían impreso a fin de desencadenar un cataclismo financiero en los mercados mundiales (dato histórico: el autor de estos clichés casi perfectos se llamaba Solomon Smolianoff, y era un judío ruso que, huido de un campo de exterminio, fue a terminar su vida a Roma).
Así que la petición fue aceptada sin dudar, y desde Berlín se enviaron las correspondientes libras esterlinas (detalle curioso: fue también enviada una caja de libros de espionaje para que los empleados de la embajada se ilustraran sobre el tema).
El kavass o ayuda de cámara turco se reveló inmediatamente como una fuente informativa de altísimo nivel. En pocos mese pasó a los alemanes documentos de excepcional importancia. Anunció con exactitud el bombardeo de Sofía, entregó las actas de la conferencia de Casablanca (en la que se decidió el desembarco en Sicilia) y también el informe de la conferencia de los Tres Grandes en Teherán, el de la conferencia de El Cairo y el de las conversaciones entre los embajadores aliados y Stalin. Pero el golpe más importante de Cicerón fue la entrega de una memoria de Churchill referente a los preparativos del desembarco en Normandía que tendría lugar seis meses después, el 6 de junio de 1944.
Si los alemanes se hubieran tomado en serio este documento, probablemente el desembarco de Normandía tendría hoy una historia diferente. Pero no fue así. Como siempre sucede en estos casos , la información provocó dudas y sospechas; ¿y si se trataba de una trampa del Intelligence Service? Aterrorizados por este interrogante, los altos mandos alemanes prefirieron archivar la noticia en “fuentes sospechosas”.
Entre tanto, Cicerón, que había reunido ya casi 400.000 libras esterlinas, decidió desaparecer. Por desgracia para él, no disfrutó mucho tiempo su tesoro. Después de haber consumido 150.000 libras en empresas fracasadas, se encontró empobrecido de golpe porque el Banco de Inglaterra, habiendo conocido que los alemanes habían puesto en circulación libras esterlinas falsas, cortó por lo sano retirando billetes antiguos y sustituyéndolos por nuevos.
Durante algunos años el infortunado Cicerón (que por lo demás no sufrió persecución ninguna por su actividad de espionaje) desapareció de la circulación.
Finalmente reapareció en Munich en 1968, con una nueva mujer y otros hijos, para demandar al gobierno federal alemán. Pretendía que le resarcieran de los daños sufridos por la “estafa urdida contra él por el Tercer Reich” , pero no consiguió nada.
Murió en el año 1970 en la pobreza.

Existe una película sobre el tema llamada 5 Fingers (Operación Cicerón), protagonizada por James Manson y dirigida por Joseph L. Mankiewicz en 1952.

17 nov. 2014

The Hatfields and The McCoys






El otro día por fin me vi el pedazo de miniserie The Hatfields & McCoys, western en mayúsculas, protagonizado por Kevin Costner en el papel de William Anderson “Devil Anse” Hatfield y Bill Paxton en el papel de Randolph “Randall” McCoy
Reúne todo lo indispensable para captar la atención de ese espectador fanático del género: Guerra de Secesión, conflictos familiares, ajuste de cuentas, cazarrecompensas e incluso detectives de la afamada Agencia Pikerton...La recomiendo sí o sí.
Los actores están sublimes en su interpretación, Kevin Costner nos recuerda el teniente John H. Dunbar de Bailando con lobos, Bill Paxton (Randolph McCoy) a ese sudista puritano resentido con Dios por abandonarle a su suerte durante la guerra, y no nos olvidemos de Tom Berenguer en el papel de Jim Vance, de la familia Hatfield, racista, cobarde y con un odio intrínseco hacia los yankis.
La ambientación, imprescindible en el género histórico, es un elemento fundamental en la serie, logra transportar al espectador a la zona sudista de los Estados Unidos de posguerra y nos permite observar cómo se tuvieron que reinventar al pertenecer al bando derrotado de la guerra.
Lo curioso de cuando comencé a ver la serie fue enterarme de que está basada en una historia real, siendo la serie bastante fiel a la realidad. Además investigando un poco vi que se trata de un hecho muy anclado en el imaginario estadounidense y en todo lo que conlleva la historia de la formacióin de la identidad estadounidense post-Guerra de Secesión.
Entrando en materia,voy a poner en situación al lector sobre la temática de la serie. Nos encontramos en el segundo año de la Guerra de Secesión americana (1861-1865), las tropas sudistas están en retirada y en unos de los teatros de operaciones están combatiendo William Hatfield y su partida conocida como los “Logan Wildcats” junto con Randolph McCoy. Llega un momento en que William Hatfield harto de la guerra y de ver que no hay nada que hacer, decide desertar y volver a su casa de West Virginia, decisión que no gustará nada a Randolph McCoy y que verá este acto como una traición a la Confederación y a Dios. Este hecho será el desencadenante del odio enfermizo entre los dos cabezas de familia asentadas entre Virginia Oeste y Kentucky, separadas por el río Tug Fork.
No voy a entrar a desgranar la trama para no revelar nada al futuro espectador, pero bien vale la pena de sentarse y disfrutar de esta serie sobre una temática que no es muy proclive en el mundo de las series o miniseries, salvando Deadwood o Hells on Wheels.
Como anécdota podemos decir que el último juicio entre las dos familias se prolongó hasta el 1901, y no fue hasta el 14 de junio de 2003 cuando dos primos descendientes de los McCoy se reunieron con Reo Hatfield en Virginia, para firmar un "alto el fuego" oficial entre ambas familias. El propósito del acto simbólico era mostrar a los estadounidenses que en tiempos de crisis se pueden dejar de lado las diferencias (explicación Made In USA).


31 oct. 2014

Josiah Harlan: El hombre que pudo ser rey





El hombre que pude ser rey (1888) es una genial obra literaria de Rudyard Kipling, sí, también autor del archifamoso Libro de la selva. Quizá sea muchísimo más conocida la adaptación cinematográfica que hizo John Houston (otro genio) en 1975, de nombre El hombre que pudo reinar, y que contó con la interpretación de Sean Connery, Michael Caine y Cristopher Plummer ¡¡¡casi nada!!!.
A grandes rasgos la película narra las peripecias de dos trileros y estafadores, sargentos del ejército colonial británico llamados Daniel Dravot (Sean Connery) y Peachy Carnehan (Michael Caine) que emprenden un duro viaje para conquistar el legendario reino de Kafiristán. Tras cruzar el Himalaya y recibir la ayuda el gurkha Billt Fish, conquistarán un pequeño reino y Dravot será investido como rey. En la película los guiños a la masonería son constantes (no hay que olvidar que Kipling fue un destacado masón) , y es gracias a un colgante que lleva Dravot con el emblema de la masonería y que le entrega el mismo Kipling antes de la expedición, el que hace que los monjes de la zona lo identifiquen como el sucesor del último rey que habitó los palacios, Alejandro Magno, que dejó un sello coincidente (el compás, la plomada y el ojo). 
Bueno, tampoco quiero revelar el final de la película, pero sí os invito a que la veáis ya que se trata de un clasicazo en toda regla. Lo que sí quiero contar es la historia real en la que se basó Kipling para realizar el libro El hombre que pudo ser rey; se trata de Josiah Harlan, quien no tuvo un final tan poético como el de Dravot pues terminó sus días como persona non grata para los británicos. 
Harlan, cuáquero, francmasón, aventurero y admirador de la figura de Alejandro Magno salió el 1829 de Pensilvania, sin nada, a tierras afganas para hacerse con un territorio donde instaurar un reino y ser rey del mismo. La cosa suena a andanza romántica, donde un rey se hace así mismo, conquista tierras insospechadas haciendo frente a todas las adversidades posibles y obtiene su reino no sin sangre derramada...pero no más lejos de la realidad, Harlan quiso llegar a su futuro reino montado en un elefante. Tras embarcarse rumbo a Oriente llegó a la India; estando allí le llegó una carta donde le decían que su prometida se había casado con otro, así que ni corto ni perezoso, Harlan se prometió no volver nunca a EEUU y se dedicó a la aventura, a la búsqueda de fama y como no, a la búsqueda de un reino. 
Tras ponerse al mando del exiliado rey afgano y poner rumbo a Kabul, Harlan sin comerlo ni beberlo se introduce en el Gran Juego de las potencias europeas por el control de Asia Central, sobre todo de Gran Bretaña y el Imperio ruso. En su marcha a Kabul le pasó de todo, luchas con tribus, penurias, hambre y tras diferentes vicisitudes abandonó su misión encomendada y retornó a la India. 
Su carácter aventurero y su empeño por conseguir su afamado “reino”, le hizo buscar nuevas aventuras en Punjab (cerca de Afganistán), donde se vio envuelto en un revuelta entre afganos y el pueblo sikhs. En este caso tomó partido por el rey afgano, al que antes había intentado derrocar, formando un ejército de 4000 hombres a su servicio. Fue durante esta travesía hecha en un elefante donde impresionó tanto al príncipe de Ghor, que este le propuso pasarle la soberanía si ayudaba a mantener la seguridad de su reino. Y así fue, se redactó un papel a modo de contrato entre ambos. Harlan ya tenía su reino que tanto anhelaba. 
Pero su logro duró bien poco, cuando volvió a Kabul para dar forma a su contrato e instalarse en Ghor, los británicos habían invadido Afganistán y no estaban para tonterías o historias raras, así que rápidamente fue expulsado de allí con su papel donde ponía que era futuro rey de Ghor. 
Antes de volver a los EEUU intentó buscar ayuda en el Imperio ruso pero fue tomado por “loco”. Volvió definitivamente a Filadelfia en el 1841, donde pasó sin pena ni gloria, autodenominándose general Harlan. 
Durante la guerra de Secesión norteamericana volvió a las andadas, formando la Brigada de Caballería Ligera Harlan, combatiendo en el lado de la Unión y buscando glorias, glorias que por contra fueron efímeras. 
En 1871, mientras planeaba ir a China para ofrecer sus servicios militares al emperador, muere en San Francisco. 
Harlan, que decía que una espada afilada y un corazón audaz suplantan las leyes del derecho hereditario, al igual que Dravot tampoco pudo conservar su reino. 

 “nos vamos de aquí para ser reyes”, dijeron Dravot y Peachey a Kipling.

16 sept. 2014

El asesino e infame Oskar Dirlewanger

En las guerras bien se sabe que es el lugar y momento oportuno para que infinidad de malnacidos tengan “carta blanca” para cometer todo tipo de crímenes y atrocidades; como es de suponer, la II Guerra Mundial no fue una excepción, al contrario, el desarrollo de una ideología tan salvaje como el nacionalsocialismo bien  ayudo a ello.
Si uno coge los libros de historia y busca algo sobre la II Guerra Mundial en general o sobre los nazis en particular, a priori les aparecerán nombres como Goëring, Himmler, Heydrich, Hitler o incluso Goëbbels…pero pocas veces se podrá ver el nombre de Oskar Dirlewanger. Pues bueno, de él precisamente les voy a hablar, del tal Oskar Dirlewanger, Oberfürher de las SS.

Nada bueno se puede decir de tal funesto personaje, basta con mirar la fotografía donde aparece; cara enjuta y "viejuna", ojeras permanentes, una mirada que transmite odio y ningún tipo de empatía por nada…en fin, no se podía esperar menos de un auténtico psicópata (aunque con una inteligencia más que notable) y que vio en el nacionalsocialismo una vía de escape donde dar rienda suelta a sus depravaciones y salvajadas que ahora luego les iré contando.
Dirlewanger participó en la I Guerra Mundial, demostrando gran valentía en el frente occidental, donde le es concedida la Cruz de Hierro de 1ª y 2ª clase por valor y acciones de combate, llegando a ostentar el rango de teniente. Tras el armisticio de 1919 y la proclamación de la República de Weimar en Alemania, Dirlewanger, como la mayoría de los soldados alemanes, es desmovilizado quedando reducido el ejército alemán a 100.000 hombres en total (marina, tierra y aire). Ante tal situación, Dirlewanger ve en los Freikorps (grupos paramilitares de extrema derecha y ultranacionalistas) un sitio donde buscarse la vida a costa de combatir a comunistas y socialistas en los años de la débil y convulsa República de Weimar.
Durante esta etapa, Dirlewanger sufre su primera detención por tenencia ilícita de armas; será la primera de muchas detenciones, pero la única por estas causas, desgraciadamente.
En 1922 logra doctorarse en Ciencias Políticas por la Universidad de Frankfurt con una calificación más que notable. En 1923 se alista al Partido Nacional-Socialista, y entra a trabajar como gerente de una empresa textil propiedad de un judío alemán (¡vaya con el ario!); el cuál posteriormente, en 1931, le despedirá por meter la mano en la caja… (Cuanto menos curioso, ya que en ese momento aunque Hitler todavía no gobernaba, el germen del antisemitismo en Alemania ya estaba más que extendido y esta acción no era censurable por lo visto). Nunca fue juzgado por este hecho.
En ese mismo año, nuestro “querido” Dirlewanger abusa de una menor de 13 años del BDM (Liga de Jóvenes Alemanas, organización nazi de la época) terminando con sus huesos en el campo de concentración de Welzheim, donde se encarcelaba a pederastas y abusadores sexuales de toda índole. Por este hecho se le expulsa del partido, se le quita el título de Doctor y se le quitan todos los logros militares obtenidos durante la I Guerra Mundial.
Dirlewanger tenía buenas amistades en el partido, particularmente con Gottob Berger (íntimo de Heinrich Himmler), y consiguió una conmutación de la pena alistándose en la archiconocida Legión Cóndor. Poco se sabe (al menos yo no he podido obtener mucha información sobre esta etapa de su vida) sobre su participación en la Guerra Civil Española; se ha especulado con que pudo ejercer como profesor en una especie de academia de oficiales perteneciente a Falange, pero no se ha podido demostrar a ciencia cierta. Lo único que está demostrado es que combatió y fue herido 3 veces, recibiendo 2 condecoraciones al valor (parece que nuestro personaje no escabullía el bulto en lo referido a dar la cara en las trincheras).
Tras terminar su andadura en España, retorna a Alemania, donde a pesar de cometer nuevos abusos de menores, sus amistades en la alta cúpula nazi hace que recupere su título de Doctor, sus medallas conseguidas en el campo de batalla y es readmitido en el Partido Nazi. Para más inri, es admitido en las SS y se le pone al mando de una recién creada Brigada SS.
Esta Brigada, conocida como SS Brigada Dirlewanger estará formada en un principio por cazadores furtivos, la pregunta es ¿por qué por cazadores furtivos?; durante la Alemania nazi, Göering, quien era muy aficionado a la caza mayor, mandó promulgar unas leyes donde se respetaran los ciclos cinegéticos de los animales, persiguiendo duramente la caza furtiva. Por eso estaban las cárceles repletas de cazadores furtivos, quienes para conmutar sus penas eran invitados a enrolarse en la Brigada Dirlewanger.

Dirlewanger (izquierda) en Polonia

El teatro de operaciones de esta Brigada fue el frente oriental, como no, donde la lucha era salvaje y fratricida, aparte de ideológica. En 1941 son destinados a la ciudad polaca de Lublin, Polonia, para llevar a cabo acciones anti-partisanas. Allí Dirlewanger dará rienda suelta a sus instintos más primitivos, violaciones, torturas sin precedentes, incendios, etc.… acciones que provocarán las quejas entre el ejército regular alemán e incluso algunos SS. De nuevo, sus amistades en altas esferas nazis, consiguen sacarle del embrollo destinándole a él y su Brigada a la zona de Rusia donde tendrán manga ancha para seguir cometiendo atrocidades.
Himmler, satisfecho por las acciones de esta temida Brigada, les concedió el “honor” de llamarse 36 División de Granaderos de las SS, aumentando sus efectivos. Para esta acción bastaba pasarse por cárceles alemanas y reclutar lo más “granado” que había por allí, a costa de perdonarles las penas y dándoles plenos poderes para  cometer todo tipo de acciones con tal de combatir a los partisanos. Se convirtió en una “División de Castigo” donde los castigos corporales y ejecuciones eran los métodos usuales ante cualquier falta de disciplina. Así pues, la Brigada Dirlewanger era tan brutal tanto fuera como dentro.
Pero, la “gran gesta” de esta Brigada fue su participación en el aplastamiento de la insurrección del gueto de Varsovia durante el 1943, donde Dirlewanger compitió junto con otro malnacido llamado Kaminski por ver quién mataba más gente y de forma más brutal. Fue tanto el horror, que hasta el mismo Hitler decidió dispersar a las dos unidades de Varsovia y montar un consejo de guerra a los dos comandantes. Kaminski fue ajusticiado y Dirlewanger, gracias a sus amistades salió impune, siéndole concedida, encima, la Cruz de Caballero. Después la Brigada Dirlewanger anduvo por el frente oriental hasta el final de la guerra (1945)
Dirlewanger cayó en manos occidentales, ingresándosele en un hospital de Baviera. Aquí se le pierde la pista, según unos murió por las heridas de muerte natural, y eso es lo que redacta el parte de defunción, escrito por un oficial aliado, otros dicen que le mataron sus propios ex – soldados en el campo de prisioneros (lo odiaban debido a los métodos usados por Dirlewanger para mantener la disciplina). Pero la versión más extendida es que fue raptado por soldados polacos y asado vivo.
Dirlewanger el día de su captura

CURIOSIDADES:

En el distrito de Wola (barrio de Varsovia) al menos 40.000 civiles fueron asesinados. En ese distrito de la capital polaca, quemaron tres hospitales con sus pacientes dentro, mientras que a las enfermeras, las golpearon y violaron brutalmente, ahorcándolas después desnudas, junto a los médicos y doctores. Completamente borrachos se abrieron paso por la Ciudad Vieja bebiendo, violando y asesinando, ensañándose con combatientes y civiles por igual, sin distinciones de edad o sexo. Una de las más asquerosas y sádicas acciones de la Brigada Dirlewanger  fue la quema de prisioneros visos (incluso menores de edad) y el empalamiento de bebes con bayonetas.
Su principal "competidor" era el SS-brigadenführer Bronislaw Vladislavovich Kaminski, un ucraniano fervoroso anticomunista y comandante de la brigada de asalto que llevaba su nombre (actualmente es una de las figuras veneradas por los ultranacionalistas ucranianos, ¡¡¡ojo!!!), con el cuál competía en bestialidades. Mientras Kaminski apilaba cabezas cercenadas en la entrada de su cuartel en forma de pirámide, Dirlewanger prefería apilar manos cortadas a los enemigos en la entrada de su tienda de campaña.
Sus camaradas le apodaron "Gandhi" durante la Gran Guerra por su extrema delgadez.
Los jueves eran los días en que ordenaba ahorcar prisioneros.
Una de sus aficiones predilectas era hacer inyectar gasolina o estricnina por vía intravenosa a los prisioneros, y contemplar como morían.
Pocas fotos se pueden encuentran de él, solamente las 4 o 5
Muchos de los integrantes de la Brigada Dirlewanger portaban máscaras cuando entraban en combate.




Tras varias especulaciones sobre su suerte (algunos decían que se había enrolado en el ejército egipcio en los años 50), se mandó su exhumación en los años 60 y se comprobó que el muerto era Oskar Dirlewanger (la comprobación fue su chapa de identificación con su nombre).

20 may. 2014

la Gran Guerra en los libros




Aprovechando el aniversario de la Gran Guerra, os voy a dejar una recopilación de libros que me parecen interesantes para quién quiera saber más sobre este acontecimiento histórico. Primeramente pondré bibliografia de escritores no españoles:

  • Stevenson, David. 1914-1918. Ed. Debate
  • MacMillan, Margaret. 1914, De la paz a la guerra. Ed. Turner Norma
  • Stone,Norman. Breve historia de la Pirmera Guerra Mundial. Ed. Ariel
  • Truchman, Barbara. Los cañones de agosto. Ed. RBA
  • Wesseling, Henri L. Divide y vencerás. Ed. RBA
  • Clark, Christopher. Sonámbulos. Ed. Galaxia Gutemberg
  • Hart, Peter. La Gran Guerra. Ed. Crítica
  • Ferro, Marc. La Gran Guerra 1914-1918. Ed. Alianza
  • Gilbert, Martin. La Primera Guerra Mundial. Ed. La Esfera
  • Gilbert, Martin. Atlas de la Primera Guerra Mundial. Ed. Akal
  • Hastings,Max. 1914, el año de la catástrofe. Ed. Crítica
  • Howard, Michael. La Primera Guerra Mundial. Ed. Booket
Continuamos con la bibliografía de autores españoles:

  • Veiga, Francisco y Martín, Pablo. Las guerras de la Gran Guerra (1914-1923). Ed. Catarata
  • Lozano, Álvaro. La Gran Guerra (1914-1918). Ed. Marcial Pons
  • Quero Rodiles, Felipe. Historia militar de la Primera Guerra Mundial. Ed. Sílex
  • García Sanz, Fernando. España en la Gran Guerra. Ed. Galaxia Gutenberg
  • Castelló, José Emilio. La Primera Guerra Mundial La Gran Guerra. Ed. Anaya
  • Eslava Galán, Juan. La Primera Guerra Mundial contada para escépticos. Ed. Planeta
  • Artola, Ricardo. La I Guerra Muncial.De Lieja a Versalles. Ed. Alianza
  • Canales, Carlos y Del Rey, Miguel. La Gran Guerra. Grandeza y dolor en las trincheras. Ed. Edaf
Ahora pondré unas cuantas obras autobiográficas, que narran los acontecimientos vividos durante la I Guerra Mundial desde los puntos de vista de grandes protagonistas de la contienda y de personas anónimas:

  • Zweig, Stefan. El mundo de ayer. Ed. Acantilado
  • Gaziel. Diario de un estudiante.París 1914. Ed. Diëresis
  • de Arabia, Lawrence. Los siete pilares de la sabiduría. Ed. Zeta
  • Maria Remarque, Erich. Sin novedad en el frente. Ed. Edhasa
  • Renn, Ludwig. Guerra.Un soldado alemán en la Gran Guerra 1914-1918. Ed. Fórcola
  • Jünger, Ernst. Diario de Guerra 1914-1918. Ed. Tusquets
  • Chevallier, Gabriel. El miedo. Ed. Acantilado
  • Barthas, Louis. Cuadernos de guerra. Ed. Páginas de Espuma.
  • Céline, Louis-Ferdinand. Viaje al fin de la noche. Ed. Edhasa
  • Stuaparich, Giani. Guerra del 15. Ed. Minúscula
  • Dos Passos, John. La iniciación de un  hombre: 1917. Ed. Errata Naturae
  • Hemingway, Ernest. Adiós a la armas. Ed. Lumen
  • Churchill, Winston. La crisis mundial. Ed. Debolsillo
  • Hasek, Jaroslav. Las aventuras del buen soldado Svejk. Ed. Debolsillo
  • Blasco Ibáñez, Vicente. Crónica de la guerra europea 1914-1918. Ed. La Esfera
  • Fedorchenko, Sofia. El pueblo en la guerra. Ed. Hermida Editores
También me gustaría nombrar la obra del Premio Nobel Bertrand Russell, Ideales políticos, obra antibélica escrita en 1917 y prohibida durante décadas, se trata de una defensa a ultranza del pacifisimo. 

En cómic podemos encontrar:
  • Tardi. El grito del pueblo. Ed. Norma
  • Tardi. Stalag IIB. Ed. Norma
  • Tardi. La guerra de las trincheras. Ed. Norma
  • Tardi. ¡Puta Guerra!. Ed. Norma
  • Sacco, Joe. La Gran Guerra. Ed. Reservoir books.
  • Showcase. As Enemigo. Ed. Planeta DeAgostini


En la siguiente entrega iré haciendo reseñas sobre algunos que me he leído y me han parecido más que interesantes, sobre todo al mostrar aspectos duros, crueles y ásperos de lo que realmente es una guerra, dejando a una lado "las grandes historias y los hechos de los grandes prohombres". 



8 may. 2014

los duelistas

Aprovechando que el otro día vi la película de Ridley Scott, Los Duelistas, voy a debutar en el Blog con una pequeña crítica a la película en cuestión.
Hace bastantes años que leí el libro de Joseph Conrad; libro en el cual se inspira la película de 1977, y que me parece infinitamente superior al film, sin desmerecer la película. No voy a entrar en detalles sobre la evolución del argumento de la película, tampoco se trata de hacer "spoilers". 
Entrando ya en materia, lo que me fascinó fueron dos cosas: la ambientación y la relación de ambos personajes. La primera me parece genial; el director consigue crear una caracterización casi perfecta (uniformidad de los húsares, peinados, recreación de los pueblos de la época, paisajes y  los conocimientos sobre combate de esgrima) debido al trato casi exquisito que se hace de la luminosidad y la fotografía.
Luego, en lo referido a la relación entre los personajes, el autor/director consigue montar un paralelismo entre la evolución de la relación entre Feraud/d'Hubert y la evolución del Imperio de Napoleón desde 1800 hasta su caída. Pasa por Estrasburgo, Augsburgo, Lubeca y París. En todas estas ciudades, y en diferentes condiciones, el empeño de Feraud por batirse en duelo con d'Hubert nunca decae, siempre encuentra una oportunidad para la que intentar acabar con la vida d'Hubert y así saldar la deuda por la afrenta que este último le hizo a ojos suyos (a los de Feraud me refiero)
Al final, incluso en esta relación tan peculiar entre ambos personajes, surge el conflicto que apareció después en la Francia del fin del Imperio, entre los bonapartirtas y los realistas.
Me fascina el como la historia va confluyendo según la suerte del Imperio va evolucionando.
Investigando sobre el tema, resulta que la historia está ambientada en una historia real, acaecida en la misma época napoleónica, entre dos oficiales también húsares, llamados Dupont y Fournier. Cosa curiosa, la cual le sirvió de inspiración a Conrad.

aquí os dejo un duelo de la película 


23 abr. 2014

Presentación

bueno, ante todo mandar mis saludos más humildes a mis posibles y futuros lectores. Al final, después de tanto pensar y divagar, me lanzo a la aventura de escribir sobre lo que más me gusta, la historia, en todos sus aspectos. Espero no abarcar mucho y quedarme en nada. 
Desde mi trabajo nocturno y mis semanas libres intentaré llevar un ritmo de publicaciones mas menos regular.
Sin más dilación, este licenciado en Historia y futuro bibliotecario (eso espero, para ello trabajamos), os deja un saludo y espera crecer en cuanto a conocimientos se refiere.